Acabo de volver. Han sido cuatro días buenos. Me ha servido para pensar y para calmarme. Para cambiar de aires. Como alguien ha dicho en mi post, desconectar para conectar.
Aunque en el tren de regreso, la tía de detrás se ha pasado una hora hablando por teléfono con el novio y creo que han terminado haciendo una masturbada telefónica. No sé. Pero me han dado ganas de tirarle el móbil por la finestra.
El otro día me fuí de compras y rebenté mi targeta, siempre me ocurre cuando estoy depre. Compro compro y compro. He estado en la piscina, en la playa, he tomado helados y me he relajado. He jugado mucho con mis sobrinitos y he disfrutado bastante. Aunque he pensado un poco (mucho) en Mi. xD
Pero sobretodo, me he dado cuenta de que cuando estoy lejos de él, de su casa, de todas las personas que me lo recuerdan, de mi vida de aquí. El dolor y yo nos hacemos amigos y puedo vivir en paz, pasarlo bien, fijarme en otros hombres (aunque esto lo hago en todos los sitios) y llegar, con el paso del tiempo, a ser feliz. El miércoles espero que me llamen de la Autónoma para decirme si me han admitido. Supongo que sí.
En fin. Voy a darme una ducha y a ver por donde la pegamos esta noche.